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Sábado, 5 de septiembre de 2026

En portada Tres balones a la madera, un penalti fallado y un gol anulado por centímetros

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Hace una semana llamaban a la policía para que Pogačar pudiera subir al bus; hoy no hay nadie

Matxin alarga el desayuno solo en un hotel de Lorca. En el autobús siguen los muñecos rojos de los días en que ganaba.

R Redacción
Autobús del equipo ciclista Caisse d´Epargne en la Vuelta a España 2010
Autobús del equipo ciclista Caisse d´Epargne en la Vuelta a España 2010 Foto: Frobles · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

Matxin desayuna solo en un hotel de Lorca. El café es la excusa para no levantarse todavía.

El director del UAE tiene cara de tristeza y nadie enfrente. Al salir, los camareros le desean suerte en la etapa. Suerte fue precisamente lo que faltó camino de Xeraco.

Lo que sigue estando ahí

En el hotel hay vehículos del equipo por todas partes: media docena de coches, otra media de furgonetas, tres camiones —uno enorme— y el autobús algo más lejos.

Dentro del autobús siguen los torillos: los muñecos vestidos de rojo que recibe el líder de la Vuelta cada día que sube al podio.

Son los que ganó Pogačar en los días en que animó la carrera. Antes del accidente.

Lo que ya no está

Hace una semana hubo que llamar a la policía.

No por miedo a nada absurdo, sino porque la gente se colaba para ver al esloveno y fotografiarse con él, y hacía falta que los agentes abrieran un pasillo. De otra forma era imposible que Pogačar llegara al autobús del equipo.

Ahora no hay ni un alma en el horizonte. Ni niños en la puerta del hotel.

Lo que queda

El UAE sigue en estado de shock. Nada ha vuelto a ser lo mismo.

De lo que fue a lo que pudo ser hay una diferencia enorme, y cabe entera en un tropezón en una carretera valenciana.

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