Williams dejó de desarrollar su mejor coche para preparar 2026, y le salió mal
Fue la sorpresa de 2025. Apostó todo al reglamento nuevo y en invierno se encontró con problemas de producción que no esperaba.
James Vowles reunió en Monza a los medios españoles para dar la cara en un momento deportivo complicado y explicar qué está pasando dentro de Williams.
La apuesta que hicieron
Williams fue la gran sorpresa de 2025, el último año del reglamento anterior.
Y precisamente por eso tomaron una decisión arriesgada: dejar de desarrollar muy pronto aquel coche para volcarse enteramente en el de 2026.
La lógica era buena. Arrancar la era nueva desde la misma posición, consolidarse como líderes de la zona media y desde ahí ir a por algo mayor, mientras modernizaban unas instalaciones que habían quedado obsoletas tras años sin inversión.
El objetivo declarado: pelear con los equipos de arriba en 2028 y recuperar el estatus de sus años de gloria.
Lo que se encontraron
En invierno descubrieron que el camino era más difícil de lo previsto: problemas de producción del coche que no esperaban.
De ahí viene el año que llevan.
Por qué duele especialmente
Porque si el reglamento no hubiera cambiado, probablemente hoy estarían en otro sitio. Sacrificaron un coche que funcionaba por uno que aún no funciona.
Es el riesgo que asume cualquier equipo ante un cambio de normativa, y esta vez les ha salido cruz.
Lo que dice Vowles
“Cambia todo.”
Su comparecencia va de eso: de asegurar que lo que ha lastrado 2026 desde el invierno no vuelva a repetirse.