33 remates y cero goles: el Zaragoza se estrella contra nueve paradas
Hay que ir 16 meses y 46 partidos atrás para encontrar un registro parecido. El fútbol no entiende de méritos.
El Real Zaragoza remató 33 veces en Tarragona. No marcó ninguna.
El muro
Gaizka Ayesa, portero del Nàstic, hizo nueve paradas y fue el mejor de su equipo en el estreno liguero.
Por parte zaragocista, el que más lo intentó fue Pau Sans, aunque no el único: Joaquín Delgado tuvo varios remates y algunos menos Cuenca, Jardí, Terrer o Vadillo, que estrelló un misil desde fuera del área en el larguero.
El precedente
Para encontrar más intentos en un partido del Zaragoza hay que irse al 10 de mayo del año pasado: casi 16 meses y 46 partidos.
Fue con Gabi en el banquillo, en Segunda, contra un Cartagena ya descendido matemáticamente. 37 remates para ganar 3-2, con cabezazo de Dani Gómez en la prolongación después de los goles de Guti y Alberto Marí. Aquello dejó casi sellada la permanencia.
Ahora el club está un escalón por debajo, en Primera RFEF.
Lo que falló de verdad
El fútbol no entiende de méritos contraídos: entiende de dominio de las áreas.
Y ahí está el problema. El Zaragoza estuvo mal en la suya propia, con errores. Rematar 33 veces sin marcar es mala suerte; encajar en tu propia área es otra cosa.
Un equipo que genera tanto acabará marcando. Uno que concede así seguirá dejando puntos por el camino aunque marque.