"Esta ciudad efímera desaparece": Sonorama y lo que queda cuando se apaga
150.000 personas en cinco días en Aranda de Duero. Su director grabó el balance el domingo, con los escenarios desmontándose detrás.
“Es domingo y estamos delante de los escenarios principales de Sonorama. Ya no hay nadie. Empieza a desmontarse todo. Esta ciudad efímera desaparece y vuelve a ser todo normal. Los inviernos vuelven a ser como eran.”
Recogido por Highxtar
Lo grabó Javier Ajenjo, director del festival, apenas unas horas después de bajar el telón de la 29ª edición.
La cifra y lo que no explica
Cerca de 150.000 personas han pasado este año por Sonorama Ribera. El dato confirma el peso que ha alcanzado la cita después de casi tres décadas.
Pero por sí solo no explica gran cosa. Durante cinco días, Aranda de Duero deja de ser únicamente un pueblo para convertirse en el epicentro de la escena musical española. Y cuando termina, cuesta creer que la rutina vuelva a instalarse con tanta facilidad.
Eso no cabe en un número de asistentes.
Lo que sí lo explica
Las imágenes de esta edición: el homenaje de Leiva a Robe Iniesta. El regreso de Arde Bogotá a la Plaza del Trigo, que es el escenario pequeño y el que de verdad define al festival.
Y un cartel con Rigoberta Bandini, Guitarricadelafuente y Barry B, entre muchos otros.
La ciudad que aparece y se va
La frase de Ajenjo apunta a lo que distingue a Sonorama de un festival cualquiera: no ocupa un recinto a las afueras, ocupa un pueblo entero. Las plazas, las calles, las bodegas.
Por eso el desmontaje se nota tanto. No se recoge un escenario: desaparece una ciudad.