La historia de la electrónica siempre empieza tarde: las mujeres que ya cortaban cinta magnética
Daphne Oram, Delia Derbyshire, Wendy Carlos, Jacqueline Nova. Programaban ordenadores cuando eran inaccesibles y firmaban como técnicas o asistentes.
El relato habitual de la música electrónica arranca en un sitio muy concreto: la irrupción comercial del sintetizador, las primeras discotecas, el nacimiento del house y del techno.
Es decir, arranca cuando la electrónica ya se puede bailar. Y eso deja fuera varias décadas.
Lo que había antes
Antes de que el sintetizador conquistara el pop, de que el techno tomara forma en Detroit y de que el house transformara las pistas de Chicago, ya había generaciones de compositoras, ingenieras e investigadoras trabajando con cintas magnéticas, osciladores, circuitos y código.
Componían cortando cinta magnética a mano. Diseñaban sistemas capaces de convertir dibujos en sonido. Programaban ordenadores cuando todavía eran inaccesibles para casi cualquiera.
No inventaron ellas solas la música electrónica. Lo que hicieron fue ampliar lo que era posible hacer con ella.
Dónde trabajaban
En emisoras públicas, centros de investigación, laboratorios de telecomunicaciones y estudios montados en casa. No en la industria musical, porque la industria musical todavía no sabía que aquello le interesaba.
Daphne Oram y Delia Derbyshire en el Reino Unido. Wendy Carlos en Estados Unidos. Jacqueline Nova en Colombia.
El detalle que lo explica todo
Muchas aparecieron acreditadas como técnicas o como asistentes en obras donde su intervención había sido esencial. Otras desarrollaron su trabajo sin que llegara a firmarse en ningún sitio.
Por eso la historia empieza tarde: no porque no hubiera nada antes, sino porque lo que había estaba mal atribuido.