Veinte años del oro de Japón: "Tras ganar la semifinal, muchos lloraban en el vestuario"
No era emoción. Era que Pau Gasol se perdía la final. Pepu Hernández perdió a su padre la noche antes del partido más importante de su vida.
El 3 de septiembre de 2006, España se proclamó campeona del mundo en Saitama. No había precedente de algo así en el deporte colectivo español.
Veinte años después, Pepu Hernández ha contado a EFE dos cosas que no se ven en el vídeo de la final.
El vestuario triste
“Me sorprendió mucho que, tras ganar la semifinal ante Argentina, el equipo no estaba del todo contento en el vestuario. Estaban muchos tristes, algunos llorando, porque no un jugador muy importante, sino su amigo Pau, se iba a perder el partido tan divertido de la final.”
Recogido por MD
Acababan de meterse en una final del mundo y lloraban por quien no iba a jugarla.
Lo que pasó la noche anterior
Hernández perdió a su padre la noche antes de la final.
Dirigió el partido más importante de su carrera al día siguiente.
Y la final
Fue 70-47 ante Grecia. Un resultado que se explica por un lado del juego que ni el propio banquillo esperaba.
“Pau Gasol y yo nos mirábamos y decíamos: ‘¡Cómo estamos defendiendo!’”
Gasol, lesionado, seguía el partido desde el banquillo junto a su seleccionador.
Lo que quedó
“Lo disfruté al máximo porque hubo una importancia del baloncesto a nivel nacional muy significativa.”
Ahí está el balance. Aquel título no cambió solo un palmarés: cambió el sitio que ocupaba el baloncesto en España.