'La Odisea' es el mayor estreno de Nolan y aun así se le atraganta la vuelta a Ítaca
264,1 millones de dólares en su primer fin de semana. El viaje de Ulises es de lo mejor que ha rodado; el final, otra cosa.
‘La Odisea’ ha entrado en los cines como Ulises en Troya: arrasando. Con 264,1 millones de dólares, es el mayor estreno de la carrera de Christopher Nolan.
Todo apunta a que igualará la recaudación final de Oppenheimer e incluso la de las dos últimas entregas de su trilogía de Batman.
Lo mejor: que exista
Las superproducciones de autor son cada vez más raras. Fuera de las franquicias, casi un milagro.
Ni Spielberg, ni Scorsese, ni siquiera Cameron (habría que ver a Disney soltando más de 300 millones para una película que no sea Avatar) tienen hoy el poder de Nolan. Es el único director capaz de combinar a la vez proyectos originales, presupuestos homéricos, control creativo absoluto, autoridad para imponer condiciones de exhibición y la capacidad de convertir cualquier tema en un éxito mundial.
Lo segundo mejor: el viaje
La parte dedicada a los intentos de Ulises por volver a Ítaca es magnífica. Todos los episodios funcionan, con un sentido de la aventura y del espectáculo enorme.
Dos están entre lo mejor que ha rodado Nolan nunca. Uno es la secuencia en la que Circe, con una Samantha Morton espléndida, transforma a los hombres.
Y el problema
El regreso. Después de un viaje así, Ítaca se le queda pequeña.
Es la paradoja de adaptar La Odisea: el poema entero avanza hacia una llegada, y el cine de Nolan siempre ha funcionado mejor en el trayecto que en el destino.