"Warning, warning, warning": Munar pierde los nervios con un rival que se arrastra por la pista
Atmane paró el partido para ser atendido con el juego sin cerrar, ganando 7-6, 6-3, 1-0 y 40-40. Munar llamó a la supervisora.
No es nuevo en el tenis, pero cada vez que pasa incomoda a todo el mundo: un jugador con calambres, un reglamento que se estira y un partido que deja de ser deporte.
La situación
Terence Atmane dominaba a Jaume Munar por 7-6, 6-3, 1-0 y 40-40. Y paró el partido para ser atendido con el juego todavía sin cerrar.
Sufría calambres claramente. Pero alegó una lesión de rodilla y peligro para su integridad, que es lo que el reglamento sí contempla.
El árbitro lo aceptó y permitió entrar al fisioterapeuta.
Por qué esa distinción lo cambia todo
Los calambres no dan derecho a tratamiento durante el juego, porque son fatiga, no lesión. Una lesión sí.
Es una frontera que existe precisamente para que nadie compre tiempo, y es también la más fácil de cruzar: nadie puede ver un calambre en una radiografía sobre la marcha.
Lo que hizo Munar
Protestó, llamó a la supervisora al ver que no había castigo, y repetía al juez de silla:
“Warning, warning, warning.”
Pedía una sanción mayor. También por las conversaciones de Atmane con su entrenador, que excedían lo que permite el reglamento.
Las imágenes
Un tenista arrastrándose por una pista del US Open mientras el rival discute con los árbitros. Lo contrario a un deporte de máximo nivel: la no competición.
Y el problema de fondo no es de ninguno de los dos jugadores. Es que la norma pone al juez de silla a diagnosticar en tiempo real algo que no se puede diagnosticar mirando.