Máximo Huerta: "Llegaba al plató con miedo a cruzar las piernas porque vi mi pluma en un espejo"
No era lo que decía, era cómo se sentaba y cómo movía las manos. Dos décadas de televisión analizándose por si lo usaban en su contra.
Máximo Huerta, 55 años, lleva más de dos décadas en televisión. Ha hablado muchas veces de sus años junto a Ana Rosa Quintana, una etapa que marcó buena parte de su trayectoria.
Lo que no había explicado hasta ahora es hasta dónde llegó a condicionarle su propia manera de estar delante de una cámara.
Lo que dice
“Me he autocensurado. Yo llegaba al plató de Ana Rosa con miedo a moverme, a sentarme o a cruzar las piernas porque vi mi pluma en un espejo.”
Recogido por Esquire España
Por qué esa frase es distinta
Porque no va del contenido. La autocensura de la que se habla habitualmente consiste en callarse una opinión.
Aquí no. Aquí es el cuerpo: cómo se sentaba, cómo cruzaba las piernas, cómo movía las manos.
Cosas que para cualquiera son automáticas y que él analizaba constantemente por miedo a que se usaran en su contra.
Lo que revela del medio
Un plató de televisión es un sitio donde todo se archiva y se puede recortar. Cualquier gesto queda grabado y disponible para ser convertido en otra cosa.
Que alguien con veinte años de oficio recuerde el momento exacto —verse en un espejo— en que empezó a vigilarse dice bastante de qué hacía falta para estar ahí en aquellos años.
Y que lo cuente ahora, cuando ya no depende de aquel plató, también.