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Lunes, 31 de agosto de 2026

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Fútbol

Kosovo tumba a Eslovaquia en un partido de siete goles y se queda a noventa minutos del Mundial

3-4 en Bratislava con dos remontadas. Enfrente, en Pristina, la Turquía de Arda Güler, que no juega una Copa del Mundo desde aquel tercer puesto de 2002.

R Redacción
Vedat Muriqi, delantero de Kosovo
Vedat Muriqi, delantero de Kosovo Foto: Zafer · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons

Hubo un momento, antes del descanso, en el que Kosovo iba perdiendo 2-1 en Bratislava y su primer Mundial parecía otra vez una idea para dentro de unos años. Acabó ganando 3-4.

Cómo se dio la vuelta

Valjent, central del Mallorca, adelantó a Eslovaquia de cabeza a los cinco minutos. Casi empata Vedat Muriqi, su compañero de club, pero Dubravka se lo sacó. Poco después no pudo hacer nada con el disparo colocado de Hodza en el 21.

Antes del intermedio, Haraslin volvió a poner por delante a los locales con una falta directa en la que Muric no anduvo fino.

La segunda parte se le rompió a Eslovaquia en dos minutos. Asllani empató en el 47 con un cabezazo de espaldas que se fue directo a la escuadra, un gol de esos que cambian el ánimo de los dos banquillos a la vez. Muslija puso el tercero de falta directa en el 60, lejos del alcance de Dubravka, y Hazrizi cerró el 3-4 en el 72 aprovechando un rechace.

Los eslovacos aún tuvieron ocasiones. El gol de la esperanza llegó ya sin tiempo.

Una final en Pristina

El martes, en el estadio Fadil Vokrri, con capacidad para 13.900 espectadores, Kosovo se juega contra Turquía la clasificación para el Grupo D del Mundial 2026, donde ya esperan Estados Unidos, Paraguay y Australia.

“Si fuera posible, seguro que habría 100.000 espectadores.”

Franco Foda, seleccionador kosovar, mezcla euforia y prudencia. También avisó a los suyos: “Estamos en plena euforia ahora mismo, pero necesitamos jugar el último partido con calma”.

La presión es turca

Turquía llega como favorita después de ganar a Rumanía por 1-0, con Arda Güler llevando el ritmo. Y llega con una espina: no juega un Mundial desde 2002, cuando fue tercera por sorpresa. Después de ser una de las sensaciones de la Eurocopa 2024, el proyecto de Vincenzo Montella necesita la clasificación para sostenerse.

“Nuestros jugadores fueron pacientes, no perdieron su dibujo. Ahora mis pensamientos están en nuestro próximo rival.”

Un partido. Un billete.

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