Keanu Reeves no se subió a una moto hasta los 22 años y ahora las fabrica por 78.000 dólares
Aprendió durante un rodaje en Múnich. Después, cada vez que rodaba, compraba una moto de segunda mano, la usaba y la revendía.
Keanu Reeves tiene fama de estrella sin excentricidades. Cuesta encontrarle un capricho de los que suelen acompañar a los actores con las cuentas llenas.
Salvo las motos.
El método de los rodajes
No condujo ninguna hasta los 22 años, y aprendió durante un rodaje en Múnich, enseñado por una chica joven. Al volver a Los Ángeles se buscó la misma moto para no perder la sensación.
A partir de ahí, un sistema:
“Mientras trabajaba, si estaba rodando, iba a una tienda de bicicletas de segunda mano, compraba una, la utilizaba y luego la volvía a vender.”
Lo contó a Vanity Fair en 2015, cuando montó su propia compañía.
Arch Motorcycle
La idea de Arch Motorcycle es acercar esa experiencia al usuario mediante motocicletas personalizadas, que salen por unos 78.000 dólares.
Es un proyecto pasional en el sentido más literal: quiere que otros sientan lo que él siente al conducir.
“Es un momento para pensar, reflexionar, un momento de tranquilidad.”
Hasta ir a hacer la compra le resulta agradable si puede llegar a la tienda en moto.
Sigue competiciones como las 8 Horas de Suzuka, y aprovecha su empresa para acercarse a ediciones limitadas de las grandes marcas. Así llegó a ver de cerca una Honda RC45.