Una muerta al pie de las murallas en San Fermín: la novela negra que no pierde tiempo
'Iruña 1997', del guionista Natxo López. Una policía municipal con menos de dos años de servicio sospecha que alguien usó el caos de las fiestas.
Pamplona, julio de 1997. San Fermín en marcha y una mujer muerta al pie de las murallas.
Durante las fiestas ocurrían caídas desde esa zona, y algunas acababan de la peor manera. Amaia, policía municipal joven, no se lo termina de creer: hay algo en ese cadáver que le hace pensar que alguien aprovechó el caos para esconder un asesinato a plena vista.
Lo que hace bien desde la primera página
No dedica cincuenta páginas a presentar a un investigador atormentado por su pasado. Se pone en marcha enseguida.
Es una decisión que suena menor y no lo es: buena parte del género se ha vuelto previsible precisamente por ese arranque obligatorio.
Quién es Amaia
Lleva menos de dos años en la Policía Municipal, es euskaldún y sabe perfectamente que ser mujer dentro del cuerpo en 1997 no ayuda a que sus intuiciones se tomen en serio.
Ese obstáculo no es un adorno de época: es el motor de la trama, porque explica por qué necesita a alguien más.
El otro
Julio Goñi, inspector de la Policía Nacional recién vuelto a Pamplona después de trabajar contra el narcotráfico en Galicia.
Sus biografías, sus familias y sus maneras de mirar la ciudad casi podrían pertenecer a novelas distintas. De ahí sale la fricción.
El libro
‘Iruña 1997’ es la primera novela negra del guionista navarro Natxo López. Que venga del guion se nota en el ritmo, y eso aquí juega a favor.