El palco que no sabía que estaba en un partido de tenis
Un juez de silla tuvo que pedir a un grupo de influencers que se sentaran mientras Osaka iba a sacar. Pegula fue mucho menos diplomática que ella.
El tenis es de los pocos deportes que exige silencio. Esa es toda la explicación del conflicto.
Lo que pasó en la Arthur Ashe
Durante el partido de primera ronda entre Naomi Osaka y Anastasia Zakharova, en uno de los palcos de lujo había un grupo haciendo lo que parecía una sesión de fotos improvisada: levantarse, posar, móviles, luces para iluminarse.
Osaka se disponía a sacar cuando el juez de silla tuvo que intervenir:
“Por favor, los del palco que está detrás de mí… les ruego que ocupen sus asientos.”
La respuesta de Osaka, dos días después
Ganó a Katerina Siniakova y habló del asunto con bastante contención:
“Creo que, obviamente, si acudes a un evento deportivo, debes respetar el deporte. Y considero que es una cuestión de cortesía básica informarse sobre el deporte, especialmente en lo que respecta a la etiqueta.”
No cerró la puerta a que estén ahí:
“Me parece bien que la gente contribuya a popularizar el tenis entre su público específico, pero creo que la situación debe gestionarse mucho mejor, sobre todo en partidos de primera ronda.”
Jessica Pegula fue bastante menos diplomática.
El problema real no es el ruido
Es de gestión. Los palcos de lujo se venden, y quien los ocupa no siempre viene al tenis: viene al evento.
Osaka lo señala con precisión al decir “sobre todo en primera ronda”, que es cuando el torneo llena las gradas con público que no ha ido a ver un partido concreto. Nadie explica las normas a quien entra por primera vez, y el resultado es que el juez de silla acaba haciendo de acomodador.