Federer entra en el Salón de la Fama y empieza el discurso hablando de los recogepelotas
"Estoy en Basilea y tengo 13 años. No estoy jugando, soy un recogepelotas." Media hora al borde de las lágrimas en Newport.
Roger Federer entró el sábado en el Salón de la Fama del Tenis, en Newport, Rhode Island. Llegó con traje beige, acompañado de su mujer, familia y amigos, ante cientos de aficionados.
Habló casi media hora, al borde de las lágrimas varias veces.
Por dónde empezó
No por sus títulos:
“Cuando cierro mis ojos y pienso en el juego que amo, esto es lo que veo. Estoy en Basilea y tengo 13 años. No estoy jugando, soy un recogepelotas. Veo el juego y nunca olvidaré cómo veía a los jugadores luchar ante adversidades, la intensidad.”
Recogido por MD
Y de ahí a un agradecimiento que casi nadie hace:
“Quiero dar las gracias a todos los recogepelotas que han estado en mis partidos durante horas. Los veo, les doy las gracias, y yo fui como ustedes.”
La cadena de inspiración
La parte más bonita del discurso no va de él.
“Navratilova en mi casa es famosa por haberme inspirado a jugar al tenis. Martina inspiró a Mirka, y Mirka me inspiró a mí.”
Es decir: la leyenda del tenis femenino no le influyó directamente. Influyó en Mirka, que era tenista antes de ser su mujer. Y Mirka le influyó a él.
Toda su carrera cuelga de esa cadena de tres eslabones.
Lo demás
Recordó que tocó su primera raqueta con tres años. Era de su padre y era de madera.
Dio las gracias a Mirka por acompañarle en su vida, recordó el legado de Nadal y Djokovic, y pidió preservar el espíritu del deporte.