Enric Mas gana en Aitana y se queda el rojo: cinco años sin ganar y el primer líder español desde 2018
Movistar plantó cara a Decathlon en la etapa más dura de la Vuelta y a Gall le salió el tiro por la culata. Mas no se había puesto el maillot el día anterior, por respeto a Pogacar.
Había dudas razonables sobre cómo le iba a sentar el rojo a Enric Mas. Ni él ni Movistar están acostumbrados a esa tesitura, y el liderato le había caído encima por la vía menos deseable: el abandono de Tadej Pogacar tras una caída brutal.
El día anterior, en el podio, Mas no se enfundó el maillot. Solo lo mostró al público, por respeto a Pogacar. Desde que Jesús Herrada lo vistiera dos etapas en 2018, ningún español había liderado la Vuelta.
Y entonces llegó el Alto de Aitana.
21,9 kilómetros al 5,8%
La primera etapa reina de la 81ª edición traía seis puertos puntuables y más de 5.200 metros de desnivel. Decathlon no escondió sus cartas: tensar la cuerda todo lo posible en la subida final, forzar a Mas y confiar en que Felix Gall lo rematara.
Les salió el tiro por la culata.
A siete kilómetros de meta llegó el primer movimiento serio de Gall, y Mas respondió con comodidad. A partir de ahí ya no fue una etapa de resistir, sino de ganar.
Ocho años después de su victoria en el final de la Vuelta en Andorra, y tras cinco temporadas sin levantar los brazos, Mas se llevó la etapa y amplió la ventaja sobre sus rivales directos.
“Somos líderes y tenemos que actuar como tal.”
Lo había avisado antes de la salida.
Cómo queda la general
Mas manda con 1’18” sobre Primoz Roglic, 1’39” sobre Gall y 2’20” sobre Oscar Onley. Son diferencias que no permiten dormir tranquilo.
Quedan Calar Alto el jueves y la Sierra de la Pandera el sábado, dos etapas de más de 4.000 metros de desnivel. Y la semana siguiente, la traca: crono de 32 kilómetros el jueves, donde Roglic parte con ventaja, final en Peñas Blancas el viernes y la vigésima etapa el sábado antes de Granada.