Se cayó de un avión al mar y nadó entre tiburones por ir a ver a una chica
Clint Eastwood se libró de Corea porque nadaba bien. Y por poco no lo cuenta igualmente.
Estuvimos a punto de quedarnos sin Clint Eastwood. Y no en Corea.
Su vida iba hacia otro sitio
Al acabar el instituto era un joven indeciso. Nunca fue buen estudiante, pero estuvo a punto de matricularse en la universidad en Seattle para estudiar música.
En 1950, con el comienzo de la Guerra de Corea, lo reclutó de golpe el Ejército de Estados Unidos.
Cómo se libró del frente
Nunca llegó a pisar la guerra. Lo destinaron a California.
Y lo que le salvó fue una habilidad concreta: nadaba muy bien. Al oír rumores de que la base necesitaba un instructor de natación, se ofreció al capitán de su compañía.
Eso le mantuvo en territorio estadounidense. Y, sobre todo, le permitió sobrevivir a lo que vino después.
El accidente
Se había enamorado de una chica que vivía en Seattle con sus padres, y la echaba de menos.
En uno de esos viajes para verla, el avión acabó en el mar. Eastwood tuvo que nadar hasta la costa entre tiburones.
“No recuerdo cuánto tardé en salir.”
La ironía
Un hombre reclutado para una guerra sobrevive gracias a saber nadar, y a punto está de morir ahogado en un viaje personal que no tenía nada que ver con el conflicto.
Unos años después llegó su primer papel, a mediados de los cincuenta.