Por qué sabemos lo que cobra Aitana en unas fiestas de pueblo y no en el Mad Cool
El dinero de un ayuntamiento es público y tiene que ser transparente. El de un festival privado, no. De ahí sale la única lista de cachés que existe.
Cada verano las fiestas patronales llenan de conciertos media España. Y cada verano, gracias a ellas, se sabe una cosa que la industria no suele contar: cuánto cobra cada artista.
El motivo es administrativo, no periodístico
El presupuesto que usa un ayuntamiento sale de dinero público. Por tanto, la cantidad invertida tiene que ser transparente.
Eso no ocurre en un festival privado. En el Mad Cool, por ejemplo, nadie está obligado a publicar nada.
De ahí que exista una lista de cachés de artistas nacionales e internacionales que se recopila desde 2018, y que se nutre exclusivamente de contrataciones municipales.
Lo que muestra la serie
Las cifras suben año a año. Ese es el dato que aporta llevar ocho años recogiéndolas: no el importe de una contratación concreta, sino la curva.
Ya ocurrió con las Fiestas de A Coruña, y después salieron los mismos datos de las de Santander. En 2026 varios ayuntamientos volverán a desvelar lo que pagan por sus invitados.
La asimetría
Es una situación curiosa: del mercado musical español solo conocemos con precisión la parte que paga el contribuyente.
El resto —los festivales, las giras, los grandes recintos— funciona con acuerdos privados que nadie está obligado a enseñar. Y es ahí donde está la mayor parte del dinero.